Se va la segunda y sin puchos
La verdad que hoy estoy con ganas de escribir. Ya pasó mucho tiempo desde la primera y última vez que deje un pensamiento en este lugar del ciberespacio.La novedad es que tengo el disco de Die Totem Hosen que tanto quería. Una maza los alemanes.En otro orden de acontecimientos, he dejado de fumar hace unas tres semanas y un día. La verdad que fue un gran alivio. Me levanto mejor por las mañanas, sin estar cansado como lo estaba antes. Tengo más energías para el día y mi rendimiento sexual ha aumentado considerablemente.Sin embargo, no es todo color rojo (está más bueno que el rosa y es menos gay). Los primeros días no sufrí la abstinencia nicotínica que esperaba, pero la ansiedad me terminaba conduciendo sobre cuanto comestible hubiera a la mano. Con los días pasó y ahora ya estoy más controlado, supongo que el gym me ayuda a calmar la ansiedad.La prueba de fuego la superé el jueves de la semana pasada. Tenía tantas ganas de fumarme un Marlboro que sentía el gusto en la boca. Rápidamente hice la gran táctica distractoria: Vaso de agua, me lavé los dientes, y me fui a dar una vuelta hasta lo de un amigo.Otra cosa que estoy sintiendo después de dejar mis 23 cigarrillos diarios son los olores y aromas. No me había dado cuenta que hay muchos lugares que tienen aromas especiales, o por lo menos son especiales para mi que hace mucho tiempo que estoy ausente de esas sensaciones. Por otra parte, me dí cuenta del olor asqueroso que tiene el pucho. Ahora entiendo cuando los que no fuman ponen cara de asco ante el inconfundible olor a cigarro.Ojo, no soy de esas personas histéricas que porque dejaron de fumar hinchan las balls cuando otros lo hacen. Para nada: Si querés fumar, fumá. Pero la verdad es que el olor a pucho es muy desagradable y recién ahora me doy cuenta.Bueno, por el momento nada más, salva una pregunta que ronda por mi cabeza ¿a quién diablos le puede importar esto que acabo de escribir?

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