Restos de una noche de tormenta
Ya dejó de llover hace rato, sin embargo aún conservo ese sabor a nostalgia que muchas veces trae la lluvia. Tiene un gusto particular y a la vez no es especial en lo absoluto, y mientras más trato de generalizarlo le empiezo a encontrar un sentido. Hoy extraño la espontaneidad que tuve y teníamos antes para vivir la vida.
Si me pongo a pensar cuánto tiempo hace que no dejo de planificar cosa alguna me asusto. Sin darme cuenta hay un plan para todo, y creo que esto es una cuestión de edad que no sé si estoy dispuesto a asumir de ahora en más.
Hoy vamos al cine porque mañana vamos de Fulano; y el finde no nos comprometemos porque el martes de la semana pasada arreglamos con Sultano juntarnos a comer en lo de Mengano (¿me olvidé de alguno?). Ah, eso sí, con tanto plan nos olvidamos que mañana durante toda esta semana tenemos que terminar el informe para el cliente “X”, porque a más tardar para el lunes tenemos que empezar con el laburo para “Y”. Y bueno, antes de ir al cine vamos a ducharnos, y a prender la compu para ver si encontramos a vaya saber quién en el MSN para avisarle que en 15 días hacemos una fiesta en lo de alguien.
Qué triste. Hasta no hace mucho las cosas eran distintas. Las cosas se daban tal y como tenían que darse. No sabíamos adónde íbamos a ir el sábado, ni siquiera sabíamos si íbamos a salir, y eran las 2.00 AM y discutíamos sobre nuestro destino de madrugada para llegar y darnos cuenta que era mejor el otro y hacia allí no dirigíamos.
Las vacaciones eran por lo general el producto de una tarde de verano cuando algún iluminado se le ocurría decir a eso de las 16.00 “vamos a Mardel”, y esa misma noche con 2.50 en el bolsillo y los pasajes salíamos para la costa.
Y lo gracioso de esto, y lo que me causa nostalgia es la enorme cantidad de anécdotas y emociones que rodean a esos días, y que hoy no creo y no siento que se vuelvan a repetir.
¿Cuándo fue la última vez que dijiste “tendría que hacer tal cosa, pero la verdad es que prefiero hacer esta otra” y lo hiciste?
No se si soy yo o somos varios, pero siento que hemos perdido la capacidad de ser espontáneos, impredecibles con nosotros mismos. Pero no quiero mentirme. Un poco de orden, un plan siempre es bueno, y más para los que ya pasamos la barrera de los 20, pero ese plan tiene que permitirnos la libertad de inventar, crear y recrearnos a diario.
Vamos a recuperar la espontaneidad perdida. Y ahora me voy porque a las 0.00 tengo que hacer un llamado…jajajajaja.
Si me pongo a pensar cuánto tiempo hace que no dejo de planificar cosa alguna me asusto. Sin darme cuenta hay un plan para todo, y creo que esto es una cuestión de edad que no sé si estoy dispuesto a asumir de ahora en más.
Hoy vamos al cine porque mañana vamos de Fulano; y el finde no nos comprometemos porque el martes de la semana pasada arreglamos con Sultano juntarnos a comer en lo de Mengano (¿me olvidé de alguno?). Ah, eso sí, con tanto plan nos olvidamos que mañana durante toda esta semana tenemos que terminar el informe para el cliente “X”, porque a más tardar para el lunes tenemos que empezar con el laburo para “Y”. Y bueno, antes de ir al cine vamos a ducharnos, y a prender la compu para ver si encontramos a vaya saber quién en el MSN para avisarle que en 15 días hacemos una fiesta en lo de alguien.
Qué triste. Hasta no hace mucho las cosas eran distintas. Las cosas se daban tal y como tenían que darse. No sabíamos adónde íbamos a ir el sábado, ni siquiera sabíamos si íbamos a salir, y eran las 2.00 AM y discutíamos sobre nuestro destino de madrugada para llegar y darnos cuenta que era mejor el otro y hacia allí no dirigíamos.
Las vacaciones eran por lo general el producto de una tarde de verano cuando algún iluminado se le ocurría decir a eso de las 16.00 “vamos a Mardel”, y esa misma noche con 2.50 en el bolsillo y los pasajes salíamos para la costa.
Y lo gracioso de esto, y lo que me causa nostalgia es la enorme cantidad de anécdotas y emociones que rodean a esos días, y que hoy no creo y no siento que se vuelvan a repetir.
¿Cuándo fue la última vez que dijiste “tendría que hacer tal cosa, pero la verdad es que prefiero hacer esta otra” y lo hiciste?
No se si soy yo o somos varios, pero siento que hemos perdido la capacidad de ser espontáneos, impredecibles con nosotros mismos. Pero no quiero mentirme. Un poco de orden, un plan siempre es bueno, y más para los que ya pasamos la barrera de los 20, pero ese plan tiene que permitirnos la libertad de inventar, crear y recrearnos a diario.
Vamos a recuperar la espontaneidad perdida. Y ahora me voy porque a las 0.00 tengo que hacer un llamado…jajajajaja.

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