Image hosted by Photobucket.com

enero 20, 2006

Carta de despedida

Hola. No sabés lo difícil que me es escribirte una carta de despedida. No solo porque nunca es un adiós, sino más porque tengo muchas cosas para decirte y tan pocas formas de decirlo que tengo miedo que me malinterpretes. Pero bueno, alguien (o mejor dicho, alguno de los dos) tiene que hacerlo.
Pasamos mucho tiempo de felicidad juntos; yo lo sé y vos también. Aprendimos tanto uno del otro y de nosotros mismos que sólo por eso valió la pena este sufrimiento que hoy padezco. ¿Puedo mirarte a los ojos y decirte que ya no te quiero? No lo creo. Porque la verdad es que te quiero más que a muchas cosas en este mundo, pero con querer no alcanza. Y sí, ya sé, me vas a preguntar porqué te digo que te quiero ahora, y la verdad es que porque en este preciso momento te odio.
Si te odio. Y porque te odio me doy cuenta que te quiero. Porque en realidad no te odio a vos. Odio este momento; odio esta situación que tenemos que vivir; odio verme escribiéndote en el desenlace de un final triste; me odio por no haber podido hacer que esto funcione y tenerte a mi lado, y te juro que no lo decidí yo. Fue el tiempo que nos dio su peor sonrisa para regalarnos la esperanza de ser felices, aunque cada uno por su lado. Pero en fin, por todo esto digo que te quiero.
¿Cerraste los ojos en algún momento para recordar? Todavía tengo tu tacto en mi piel, en mis manos, en mi rostro. También te confieso que hoy me estuve riendo con vos. Y te veía reír, en esos momentos en que reíamos con el corazón. Solo vos y yo, solo nosotros reíamos.  
Miles de calles recorridas, con sol, con lluvia, con luna y sin ella. Nunca besé a nadie con tanto amor, y quiero creer que vos tampoco lo hiciste. Y aunque hubiese sido así no me importa porque tus besos, “mis besos”, fueron todos y cada uno únicos e irrepetibles. Y sin embargo no alcanzó y tuvimos que firmar el final de este capítulo de nuestras vidas.
Tengo nuestra foto entre las manos, y no puedo evitar que mis ojos se llenen de lágrimas y al mismo tiempo decir que no me arrepiento de comenzar de nuevo. No creas que es por despecho, ni siquiera se le parece. Si alguien me preguntara en este momento sobre lo vivido a tu lado, lo único que podría decirle es que fue hasta hoy lo mejor de mi vida, y que volvería a elegirte y a amarte como te amé si volviera a nacer. Pero irremediablemente, la vida es una sola y esta es la mía.
Estoy seguro que el tiempo nos enseñará a perdonarnos esas semillas de maldad que nos dimos, aunque hoy parezca mentira. Y talvez, en unos años, nos volvamos a cruzar y nos miremos con un poco de miedo, vergüenza, y superación. Y si llegamos a ser lo suficientemente maduros, y lo exactamente justos como para reconocer lo importantes que fuimos el uno para el otro, nos encontraremos diciéndonos “hola, ¿cómo estás?”. Y en ese momento talvez recordemos las miradas cómplices que nos hacíamos, los momentos felices que hoy aparecen tan empañados por este hasta luego que si no existieran sería lo mismo. Y en medio de todo ello, quizás vengan como flashes nuestro primer beso, la primera vez que nos vimos desnudos de ropa y de cuerpo, frente a frente, y sin decir más que un “nos vemos” sigamos cada uno su camino.
¿Dónde quedaran ahora nuestros sueños de familia? ¿Y esos dos hijos que siempre juramos que íbamos tener? ¿Y el perro? ¿Tiene sentido? Sí lo tiene. Para mí nunca tuvo más sentido que ahora que estoy por fuera de la historia de tu vida. Soy parte de un capítulo, pero mi personaje no llega hasta el final de la obra, y eso está bien para mí.
No quiero agobiarte con mi carta, pero necesito decirte gracias por última vez. Gracias por haber sido parte de mi vida; gracias por haberme enseñado a reír a llorar, a mirar el mundo con los ojos de la esperanza; gracias por tanta ternura; gracias por tus abrazos en el momento en que necesitaba que alguien me sostenga; gracias por cada una de tus palabras y tus silencios; gracias por darme la oportunidad de amarte, de quererte; gracias por tu naturalidad, por tu ingenuidad, por tus locuras porque aprendí a ser mejor persona a tu lado. Tantas cosas tengo para agradecerte que no sé si pueda terminar en algún momento.
Tantos sentimientos duelen, y aunque la seguridad de mis palabras es rotunda, no puedo dejar de repetirme que estamos mejor así; lejos. Porque más allá de que no quieras aceptarlo, sabés que pasó bastante tiempo desde que dejaste de necesitar mi voz, mis labios, mis brazos, mis manos, mis ojos. Yo lo sé y vos también, aunque eso no haga menos miserable el dolor que nos desarma por dentro.
Sólo me queda despedirme, y te prometo no ponerme asquerosamente hipócrita cuando te diga que espero que seas feliz, que voy a desaparecer y vas a desaparecer de mi vida por un tiempo al menos, pero que sin embargo hay un pedacito de vos que está dentro de mí y no lo pienso dejar escapar. Tal vez la vida nos vuelva a cruzar en sus sendas, y espero que podamos sentir que esta ruptura no fue en vano.
No quiero terminar esta carta, porque hay muchas más cosas por decir. Pero no puedo escribirte para siempre. En definitiva todo tiene que tener un fin.
Te quiero. Te voy a extrañar. Pero sé que es la segunda mejor decisión que tomamos en nuestras vidas, porque la primera fue la de permitirnos compartir este tiempo juntos.

enero 16, 2006

Restos de una noche de tormenta

Ya dejó de llover hace rato, sin embargo aún conservo ese sabor a nostalgia que muchas veces trae la lluvia. Tiene un gusto particular y a la vez no es especial en lo absoluto, y mientras más trato de generalizarlo le empiezo a encontrar un sentido. Hoy extraño la espontaneidad que tuve y teníamos antes para vivir la vida.
Si me pongo a pensar cuánto tiempo hace que no dejo de planificar cosa alguna me asusto.  Sin darme cuenta hay un plan para todo, y creo que esto es una cuestión de edad que no sé si estoy dispuesto a asumir de ahora en más.
Hoy vamos al cine porque mañana vamos de Fulano; y el finde no nos comprometemos porque el martes de la semana pasada arreglamos con Sultano juntarnos a comer en lo de Mengano (¿me olvidé de alguno?). Ah, eso sí, con tanto plan nos olvidamos que mañana durante toda esta semana tenemos que terminar el informe para el cliente “X”, porque a más tardar para el lunes tenemos que empezar con el laburo para “Y”. Y bueno, antes de ir al cine vamos a ducharnos, y a prender la compu para ver si encontramos a vaya saber quién en el MSN para avisarle que en 15 días hacemos una fiesta en lo de alguien.
Qué triste. Hasta no hace mucho las cosas eran distintas. Las cosas se daban tal y como tenían que darse. No sabíamos adónde íbamos a ir el sábado, ni siquiera sabíamos si íbamos a salir, y eran las 2.00 AM y discutíamos sobre nuestro destino de madrugada para llegar y darnos cuenta que era mejor el otro y hacia allí no dirigíamos.
Las vacaciones eran por lo general el producto de una tarde de verano cuando algún iluminado se le ocurría decir a eso de las 16.00 “vamos a Mardel”, y esa misma noche con 2.50 en el bolsillo y los pasajes salíamos para la costa.
Y lo gracioso de esto, y lo que me causa nostalgia es la enorme cantidad de anécdotas y emociones que rodean a esos días, y que hoy no creo y no siento que se vuelvan a repetir.
¿Cuándo fue la última vez que dijiste “tendría que hacer tal cosa, pero la verdad es que prefiero hacer esta otra” y lo hiciste?
No se si soy yo o somos varios, pero siento que hemos perdido la capacidad de ser espontáneos, impredecibles con nosotros mismos. Pero no quiero mentirme. Un poco de orden, un plan siempre es bueno, y más para los que ya pasamos la barrera de los 20, pero ese plan tiene que permitirnos la libertad de inventar, crear y recrearnos a diario.
Vamos a recuperar la espontaneidad perdida. Y ahora me voy porque a las 0.00 tengo que hacer un llamado…jajajajaja.

enero 11, 2006

Meditaciones sobre el amor

¿Se puede amar a más de una persona en un mismo tiempo como pareja? ¿Es posible estar enamorado de dos personas a la vez?
Me parece que a la primera pregunta podemos contestar con un rotundo si, pero la segunda es un tanto más compleja. Y no porque no exista la posibilidad psíquica, sino porque es difícil de aceptarlo culturalmente.
De hecho el amor no puede ser privativo de una persona. Las personas amamos a nuestras familias, nuestras amistades, nuestros compañeros de vida, y el amor es el mismo. Como cualquier sentimiento pasional se ama o no; más allá está el querer.
El problema surge cuando se confunde el amor con la expresión física del mismo: la genitalidad. Lo que culturalmente no podemos aceptar es el compartir el objeto amado con alguien, y de allí nosotros mismos no podemos compartirnos con libertad.
Ya sé que la primera reacción es decir: “no se puede amar a dos personas”. Pero pensémoslo con detenimiento.
Como sujetos tenemos miles de necesidades que cubrir, sean éstas físicas o psicológicas. Y en realidad el amor cubre algunas de nuestras necesidades psíquicas. De allí el sentimiento de idolatría que genera el ser amado. Sin embargo, nada nos dice que no haya otra persona capaz de generar ese mismo sentimiento cubriendo las mismas necesidades u otras con el mismo nivel de importancia.
La protección, el afecto, el sentirnos cuidados, acompañados, y hasta maravillados con conductas y actitudes que quisiéramos nuestras, y que posee el ser amado, son cosas que podríamos encontrar en un sin número de personas. Sin embargo, el temor a dejar de ser únicos nos obliga a reprimir la capacidad de amar a un segundo y ser amados en un segundo lugar.
Otra prueba más de la veracidad de esto podemos encontrarla en la familia. ¿Quién se atrevería a decir si ama más al hermano mas grande o al más chico? Nadie o muy pocos. Es que este amor se puede permitir porque está sublimada la genitalidad. Y así volvemos  al principio de esta meditación donde les decía que el gran problema esta en confundir el amor con el sexo.
Sea como sea, somos sujetos de cultura y no es fácil despegarnos de ella. De todas maneras, si mi novia está con otro flaco y me entero la mato. Primero por el acto y después por boluda.
Más allá de esto, los invito a que empiecen a meditar sobre las muchas cosas que hemos naturalizado como lógicas, pero que en verdad, de lógicas no tienen mucho. Cogiten y posteen.

Poco a poco

Son tanto como las 03.00 de la madrugada y mañana me tengo que levantar a las 07.00 para laburar. Tengo mucho sueño, pero a la quiero ir modificando de a poco la apariencia del blog. Cuesta trabajo, pero de a poco lo voy a terminar.
Saludos.